Por Parkinson y yo  | Todo empezó con un tirón en el cuello que poco a poco fue empeorando. Fue diagnosticado con una distonia cervical, que le impedía realizar cualquier actividad diaria. Los medicamentos que le daban no servían para nada, hasta que llegó a una clínica de movimientos anormales. Allá le hablaron del DBS y después de un tiempo lo operaron. A pesar de los nervios de la cirugía, Andrés recuperó el control de su cuerpo y volvió a trabajar.

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