Por Parkinson y yo Alberto Diaz es un artista que un día no pudo volver a dibujar, ni a esculpir ni a trabajar. El temblor esencial tenía gobernado su cuerpo y la angustia lo invadió. No podía comer, no podía afeitarse y necesitaba ayuda para hacer cualquier cosa. Su depresión llegó al punto de no querer seguir viviendo, hasta que un neurólogo le habló del DBS. Después de la operación pudo volver a pintar, pudo volver a esculpir.

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